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Proyectos Raku

Jun Kaneko empezó a experimentar con el rakú cuando era estudiante de posgrado con Paul Soldner. Sin embargo, al centrarse cada vez más en la cerámica a gran escala, descubrió que los pequeños hornos utilizados para el raku limitaban la ejecución de sus ideas. Kaneko abandonó la cocción raku hasta 2012, cuando conoció al ceramista Juan de Dios Sánchez en México. Sánchez dirigía un estudio de rakú en Cuernavaca especializado en la cocción de vasijas de gran tamaño. Su pasión por el raku despertó el interés de Kaneko y empezaron a colaborar. 

La teatralidad del raku resultaba aún más impresionante con la escala. Las piezas esmaltadas a mano de Kaneko salían del horno, al rojo vivo, y se introducían en una caja de combustibles. Las llamas salían de la caja y se convertían en un espeso humo a medida que se consumía el oxígeno. Las superficies resultantes presentaban ricos negros ahumados, esmaltes crepitantes y brillantes metálicos. Combinada con la gran escala de las formas de Kaneko, la técnica del raku producía obras especialmente dramáticas y únicas.

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