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Cabezas

Jun Kaneko pensó por primera vez en experimentar con la cabeza humana como forma escultórica al principio de su carrera, pero no empezó a hacerlas hasta 1993. Hace tiempo que le interesa la figura humana como forma abstracta. Kaneko cree que ver algo familiar acorta la distancia entre el observador y el objeto. Dice: "Hay muchas posibilidades para el problema de la forma abstracta y la cabeza. Reducir la distancia entre el espectador y el objeto utilizando una forma realista o una cabeza me interesa mucho. Empecé a hacer cabezas en pareja, porque me da la oportunidad de crear un poder visual diferente. El espacio entre los dos en la pareja es el elemento importante".

Para Kaneko, sus cabezas suponen un reto totalmente distinto al de las formas naturalistas de sus Dangos y la geometría simple de sus Losas y Óvalos, porque su forma familiar evoca un amplio abanico de tradiciones, significados y asociaciones. Por eso las crea como formas neutras, reducidas a sus rasgos esenciales, con los ojos cerrados y expresiones mudas. Las cabezas destacan por su aire de pesada tranquilidad. Enigmáticas pero accesibles, las cabezas de Kaneko se cuentan entre las obras más célebres de su producción.

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